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Ermita de San Rafael

Siglo XVII

Las primeras referencias sobre la devoción a San Rafael datan del reinado de Felipe II (mediado el siglo XVI). Entonces, los actos religiosos en honor del Santo no se celebraban en un lugar concreto. A partir del siglo XVII se levantó una ermita dedicada a San Rafael, dando nombre al barrio en el que asienta.

Su sencillez exterior contrasta con un rico interior de estilos renacentista y barroco, al estilo granadino. Destacan la bóveda de cañón con lunetas y sobre el crucero, una cúpula de media naranja sobre pechinas, en la que se integra una linterna que proporciona luminosidad al interior realzando su armonía.

La ermita está situada en lo alto del barrio de San Rafael, uno de los más populares de la ciudad, y que según la tradición fue la judería de Hellín. Para acceder hasta ella hay que ascender por empinadas y angulosas calles, algunas de ellas escalonadas (las tradicionales “escalericas” de calle Olvido, San Juan, Gracia, Virgen) lo que convierte el emplazamiento en uno de los más emblemáticos del Casco Antiguo.

Sitúese sobre cada uno de los puntos el plano para ver una descripción.

La ermita de San Rafael es una construcción de materiales modestos y traza sencilla sobre una cruz latina, con brazos muy poco desarrollados en planta, y ábside plano.

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La nave única está cubierta con bóveda de cañón con lunetos y arcos fajones que apoyan en las pilastras adosadas a los contrafuertes, entre ellos quedan unas capillas de escaso fondo.

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La capilla enfrentada a la entrada sería ampliada con posterioridad para alojar el trono de la imagen.

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El crucero está cubierto con una cúpula de media naranja sobre pechinas y una gran cornisa, y cuya linterna proporciona la luz natural que da mayor énfasis a este espacio.

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La sacristía está junto a la cabecera, en el lado del evangelio, desde ella se accede al pulpito

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A los pies del templo hay una capilla, que se ha destinado a museo.

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Escaleras que dan acceso a la torre del campanario.

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El El coro alto, es una tribuna con frontal ondulado y barandilla de hierro, en la que existía un órgano de trompetería.

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Acompaña a San Rafael

el pequeño Tobías con un pescado en la mano

La imagen del Arcángel fue encargada en el siglo XVII por Cristóbal Lozano, ilustre escritor y clérigo hellinero (obra de Manuel de Hervás, escultor toledano, fechada en 1667, según la tradición). La talla actual tuvo que ser restaurada tras la Guerra Civil, de la que pudo escapar gracias a la intervención de los vecinos del barrio que la ocultaron mientras duró la contienda.

La devoción secular de los hellineros a San Rafael, se debe a la protección que el Santo ejerce sobre los campos y huertas contra tempestades y granizos, tal y como recoge la tradición. “Celebramos la fiesta del bienaventurado San Rafael por la tempestad de piedra que solía haber ordinariamente en la villa, por lo que no se cogían frutos; y después que se celebra la dicha fiesta, se ha visto que ha cesado la tempestad”.

La coronación canónica de San Rafael fue en 1964, celebrándose su festividad el 24 de Octubre de cada año con actos religiosos y populares. Desde 1906, además de San Rafael, Hellín cuenta también con la Virgen del Rosario como patrona de la ciudad.

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